El Arco de San Miguel se puede datar a comienzos del S.
XVI. El
edificio
se utilizaba como puerta que limitaba la Ciudad en dos áreas
claramente diferenciadas, separando entre si el Barrio Cristiano del
Barrio Árabe o Mozárabe.
Existían otras puertas menores o postigos actualmente
desaparecidos. El Arco San Miguel es, junto a otras dos puertas mayores,
la de Terrer o Toledo y Zaragoza, las que aún perduran en nuestros
días. Existían otras dos puertas más en la ciudad:
la Puerta de Alcántara, junto al río Jalón, y la
de Soria (ambas desaparecidas el siglo pasado). Las cuatro puertas citadas
daban entrada a la ciudad coincidiendo con los puntos cardinales N –
S – E – O, haciendo así del Arco San Miguel un vestigio
monumental del pasado histórico de Calatayud y de su presente
cultural.
El Hotel Posada Arco de San Miguel esta compuesto por dos
partes claramente diferenciadas: lo que comprendería el Arco
en si y un edificio anexo del S. XVII, siendo este último utilizado
para la manufacturación de la industria del cáñamo
fabricándose maromas o cuerdas, siendo algunas usadas en las
Carabelas de Cristóbal Colón Pinta, Niña y Santa
María en el descubrimiento de América.
También cabe destacar que fueron utilizadas por
los barcos de la Armada Invencible de Felipe II que se enfrentaron a
las tropas inglesas.
La historia de este edificio unido al intercambio de productos
con el cantábrico (cuerdas para la flota pesquera por congrio)
contribuyeron notablemente en la aparición de una nueva cultura
gastronómica que daría como fruto un plato típico
de Calatayud: garbanzos con congrio a la bilbilitana.